martes, 24 de febrero de 2015

La Caperucita Rosa 43 y el Lobo

Un buen relato,, parece ser de La Paz

Habitualmente los sabados me fui de jodas y encontre en un grupito de minitas donde habia una jovatita flaca con un cangurito rosado hecha la jovenzuela, pero lo jodido es lo que contare al terminar y lo que me re-emputo.
La viejita le gustaba bailar y que le haga reir, era mas facil mientras le daba cuerda con que era jovencita y al hacerla bailar. Pense darle traguitos para animarla pero no fue necesario.
Algo despues me dijo que se iba con sus amigas, no sin antes tomarnos una foto, obvio hecha la dificil y yo triste (zarcazmo). Lo cañon fue que a los pocos minutos volvio, Eureka.
Nos pusimos a bailar y farruquear. Me asercaba mas al disemule note que a ella le gustaba, yo tengo 26 y ella dijo que 29, casi aparentaba aunque lo raro eran sus rasgos. Pero como me estuve avanzando no habia rollo. Como le gustaba moverse con las morenadas, me dijo que bailaba en gran poder y ella mas se movia, claro habia que darle por su lado.
Al principio se hacia la durita, pero poco a poco el baile ayuda, la fui besando y toqueteando, llegada la hora le dije que la llevaria a su casa, nos subimos en un taxi. Ya la veia perdida, pero entonces, me lance y la empece a besar y le toque la vagina acariciandole duro, medio que se hizo escapaba pero sedio rapido. Le dije que me acompañara a recoger mi auto a mi casa (no tengo ni auto de papel) accedio y nos fuimos a mi casa jajaja en mi casa estan mis padres, nos bajamos cerca de un telmo que conozco, ella al princpio no parecia que notara nada, asi que entramos, pense que iba a reclamar pero no dijo nada, ni pregunto nada, pague y entramos.
Al entrar al cuarto la sente en la cama, mientras ella fue al baño coloque mi camara en la mesa, me quite la ropa de arriba hasta que ella salga, ella se sento y en silencio me miraba taradeando no se que, luego me aserque la desvesti poco a poco, aun recuerdo ese cangurito rosa. La iva besando y tocando la vagina que estaba bien mojadita, pero vio que mi camara estaba en la mesa y se fijo que estaba encendida. Carajo pense que me iria a hacer un rollo, me miro fijamente y me dijo, me quieres grabar?? Le respondi que la veia tan especial que queria recordarla porque era la primera vez que conocia una chica como ella.
Se callo por un minuto, yo ya estaba preparado para su show. Pero sorpresa, me miro fijamente y me dijo ERES MI LOBO, TOMAME, COMEME, FILMAME pero TIRAME y dijo agarra bien esa camara y quiero ver como ME COME MI LOBO y bueno agarre la cámara y la puse en grabar, nos empezamos a re toquetear, le quite lo que le quedaba de ropa e inmediatamente me la comio de una forma que me la puso durisima, su boca era chiquita asi que fue mas intenso. Se solto por un momento porque me dijo que le dolia la boca, pero luego agarro con mas fuerza, aunque era ella era la que me comia, ella me decia COMEME LOBO, COMEME, incluso agarro mis manos y las puso en su nuca para que empujara mientras ella apretaba, me enrede en sus largos cabellos negros yo la sentia cada vez mas cerca, ya no me aguante mas y luego de unos diez minutos y eyacule en toda su cara y me tendi en la cama.
Tras eso ella saco un pañuelo de su mochila y se limpio la cara, tambien me limpio el pene. No pasaron ni diez minutos, pense que ibamos a dejarla ahi pero ella no dejaba de decir Mi LOBO COMEME, COMEME, sera por mi barba pense.
Le dije despacio, despacio que no tengo condon, queria ir a la administracion a comprar un paquete pero ella me dijo - no quiero que me vean - y dijo - no preguntes, si preguntas me voy - y rebusco y saco de su bolsa una cajita de condones, me lo puso humedeciendo mi pene con su boca y otra vez se subio sobre mi y empezo a moverse como culebra, aunque como era flaca sus huesos me lastimaban, comence a darle y darle. No paro de moverse diciendo mi lobo, mi lobo, que tipa muy jineteadora, eso si nunca me monto una chica tan flaca y a veces los huesos lastiman.
Le dije que se baje porque como era muy flaca no habian tetas para agarrar y un pecho plano no se disfruta muy bien, aunque ella puso mis manos en su culito para discimular. Pero nos paramos y empece a darle y lo que no puedo dejar de recordar es sus palabras mi lobo comeme, comeme, comeme. Y bueno me la comia y me la comia, se movia como una licuadora. Y otra vez ya no pude más y le solte la descarga, ella se dio la vuelta y me beso mientras se retorcia y tocaba.
Saben tuve sexo con varias chicas pero pocas como esta una maquinita que me hizo terminar dos seguidos. terminamos los dos rendidos en la cama, queria abrazarla pero inmediatamente se limpio ella y me limpio con su papelito. Hablamos por un momento, mi lobo, mi lobo me decia, y se quedo dormida.
Hasta ahi quede bien nomas, aunque un poco dolido por el chque de huesos. Sentí curiosidad por que ella saco condones, tu sabes de excitado uno no mide las consecuencias, asi que no pude parar mi curiosidad y fui a ver su mochila negra. Sorpresa sorpresa, jajaj no tenia mas que su billetara y cosas de mujer, y se me ocurrio ver su carnet y me sorprendi no me mintió su nombre pero la caperucita rosa esta tenia nada mas y nada menos que 43 AÑOS. 
CARAJO ME SENTI VIOLADO, como le ayuda a la mujer la oscuridad.
En fin la pase cañon con la jovatita me dio un buen par de horas y un sexo de joda asi que no me queje, puse las cosas en su lugar y me eche a su lado. No pude dormir, ella durmio unos 40 minutos, me fume un cigarrillo, despertó se vistio y me dijo tenia que irme y que no quería que la vean saliendo con alguien. Y sin poder convencerla se fue, ya antes nos habíamos dado nuestros teléfonos, asi que no dije nada y se fue. Se olvido de todo pensé, porque no me dijo nada de la cámara ni bórralo, ni mostrame, ni nada.
Trate de contactarla pero nunca contesto ni a su fono y me bloque del face.
Por una noche fui EL LOBO!!!!!

El LOBO violado por primera vez Por CAPERUCITA ROSA jajjajaa

De recuerdo les deja las fotitos del evento, si la ven ya saben que hacer, no llamen al leñador.

ORUREÑO, AMANTE CARIÑOSO

Otro relato Gay.. .desde oruro

Era tan deseable el adolescente amante que inspiraba ternura, llego a mis manos y se dejó abrazar, acerco su boca y se dejó besar. Bajo su ropa interior, por mis manos dejo acariciar sus nalgas, redondas, carnosas y excitantes, aquellas nalgas se dejaban tocar, con toda delicadeza, entregando afecto con mis manos aquellas nalgas quise rodear, pasar mis manos por ese culo, fue encontrar su calor, hacer de su redondez y suavidad el lugar donde mis manos querían resbalar y acariciar hasta más no poder.

Fue su boca a entregarse en la mía y de besos cortos y afectuosos llene sus labios, con mi boca junto a la suya y nuestros cuerpos reunidos, sus nalgas no paraba de acariciar, hasta que de resbalar por sus nalgas mi manos fueron a parar a sus entrepiernas que debajo sus testículos resguardaban y ahí mis dedos empezaron a rozar, al principio fue muy suave para que mi llegada no le vaya a inquietar, pero deseosas de tocar y acariciar mis manos se acomodaron alrededor de esos testículos por detrás, tocaba y acariciaba sin parar sintiendo en las yemas de mis dedos la redondez que ese par entregaban a mi tacto. Eran testículos rígidos, firmes y agradables a mi mano que se dejaban tocar mientras el con la boca se dejaba besar cada vez más.

Luego mis manos volvieron sobre sus muslos por detrás, ahí mis manos se cerraron sujetando esos muslos con tibieza, masajeándolos deliciosamente; mis manos se pusieron a deslizar sobre la piel de esos muslos para entregarles cariño y calor que es lo que el buscaba sentir. Su piel recibió mis caricias y mis manos devotas se entregaron a sus muslos hasta dejarlos llenos de caricias en toda su extensión, mis manos bajaban y subían llenando de caricias su piel, a momentos sentía que sus nalgas me volvían a recibir, pero confundido entre muslos caderas y nalgas, nada importaba para mis manos solo el acariciar, solo hacer que ese chico sintiera la ternura y delicadeza al recibir de mis manos nada más que caricias y solamente caricias que yo le podía dar.

Lentamente fui pasando mis manos de la parte trasera hacia la de adelante, y ahí cruzando sus caderas encontré su vientre, por su vientre recogía más calor y entregaba más caricias, por su vientre llegue a su pubis y entre pelos gruesos y rizados fui dirigiéndome al centro mismo de su sexo donde él iba a recibir de mis manos toda la atención necesaria para satisfacer su pene con caricias y toques que quería dar y recibir.

Dar masajes, dar calor con mis manos dispuestas a poner erecto ese pene y recibir el placer que da un falo que se quiere tocar, que se quiere conocer con el tacto palpando y tocando desde el tallo hasta la punta de ese tibio genital. De este chico quería recibir su pene de mí él quería recibir una buena masturbación, y mi mano estaba presta y bien puesta para masturbar, agarrar ese pene y sacudirlo con toda atención y devoción, caricias que mi mano daba al resbalar por encima de ese pene sujetando con mis dedos a su alrededor, y con esa su piel tersa mis dedos no tenían más que resbalar por todo lo largo para dar y recibir ese placer majestuoso que se siente en la manipulación de un pene.

En grato y delicioso vaivén mi mano hacia tiernas caricias sobre ese pene, con firmeza pero a la vez delicadeza, mi mano se hacía notar sobre ese pene, al llegar a su borde la yema de mi dedo pulgar entregaba caricias a la punta rozando circularmente, y luego continuaba con el delicioso vaivén que cubría todo su largo. Luego mi otra mano se encargaba al mismo tiempo de entregar la misma ternura al palpar sus testículos con esmero y delicadeza para que las caricias le hagan desear más. A las caricias el respondía con gemidos cortos, los mismos que con mis besos ahogaba y con caricias en su mejilla que le hacían disfrutar no solo de ternura ahí abajo sino en su rostro de chico tierno.

Acariciaba su mejilla moviendo mis dedos dejándolos juntarse y explayarse por todo su rostro, lo mismo hacia ahí abajo para que muy consentido se pudiera sentir, de lo que se trataba era de que el chico se sintiera a gusto y consentido con mis caricias como el pretendió en todo momento. En mi mano sentía el calor de su sexo, ese agradable calor que de su piel emanaba y que de caricias me inspiraba a llenar. Pero yo  quería recibir caricias de ese pene, recibirlas no solamente en mis manos sino en mi boca también.

Con mi boca quise dar ternura lo mismo que placer, dejando que él se acomodara encima de la cama encima con  mi boca fui a recibir su pene, al instante sentí su piel lisa y poniéndole mis labios le empecé a chupar, chupaba juntando mis labios mas no presionaba con fuerza a fin de que él de mis chupadas pueda disfrutar, chupaba y chupaba haciéndole disfrutar, para su piel tierna mis labios eran suaves caricias que iban y venían a lo largo de su pene, luego lo recibía entero dentro de mi boca y mi lengua le pegaba para que de mi humedad se pueda llenar, luego sacaba ese pene de mi boca lo acariciaba rozando en todo su largo y mi boca volvía a recibirlo para darle más chupadas encima.

Sujetaba ese pene en mi boca, me lo podía paladear, encima mi lengua lo ponía a gozar, luego con sus testículos quise hacer lo mismo y con mis labios los puse a disfrutar, para paladear esos redondos testículos mis labios junte y a lamidas y besos esos testículos puse a disfrutar, tomar esos testículos se hizo agradable a mi boca, resbalaban cada vez que los tomaba entre mis labios pero los llenaba de humedad, testículos que con mi lengua moje, y con mi lengua marque ruta hacia su pene y también mi lengua restregué.

Tras todas esas lamidas, chupadas y besos quise sujetar ese sexo por un lado con mi mano y por la otra con mi boca, fue adorable, exquisito y excitante a la vez, pues a la par que mis dedos se deslizaban por el largo de su pene por el otro extremo también mis labios agarraron ese pene y por todo su largo se deslizaron llenando de agradable masturbación su miembro. Luego deje a mi lengua deslizarse por el largo de todo ese pene por debajo, dejando a voluntad de mi lengua su peso y gravedad, encima de mi lengua su pene bailoteaba con las lamidas que le daba, iba y venía ese pene encima de mi lengua y luego lo tome con una mano, se lo acaricie mientras que mi boca por debajo fue a dar a sus testículos y me puse a chuparlos deliciosamente y al mismo tiempo que chupaba sus testículos, restregaba su pene en mi mano.

Hasta que el pidió una buena masturbación, una agitación constante en su pene hasta que se pusiera a eyacular, fue mi mano primero que con devoción se puso a masturbar, luego se fue encima mi boca y chupando frenéticamente puse ese pene  a mas no poder. Y finalmente él  quedándose quieto lanzo su gemido, sujetando su pene, manoseándolo dejo salir sus chorros de semen que saltaron por todo lado haciendo una revolución a su alrededor y no fue que paro hasta terminar totalmente con esa eyaculación dejando regado todo a su alrededor.

Luego el mismo se dio por satisfecho, y yo termine agarrándolo en mis brazos llenándole de besos y caricias en la cara y dejando que descansara sobre mi pecho, él me miraba sonriente con todo el placer a flor de piel y finalmente termine entregándole ternura acariciando sus nalgas como se acaricia a un niño a manos llenas y sin dejar de estrecharlo en mi pecho. Si eres orureño puedes escribirme a: ellibrodegonzo@gmail.com

MI PERVERSIÓN CON EL ORUREÑO

Un relato Gay... hay q ser tolerante con toda inclinación...

Cierro la puerta detrás de él, lo miro con deseo, con mi mano nerviosamente me hago del bulto que hace su verga en el pantalón, él me mira lleno de excitación y respira pesadamente.  Bajo su cremallera, meto mi mano dentro de su tanga negra masculina, ahí dentro todo un montón de placeres me esperan, toco el tallo de su verga, su piel tierna me recibe con una agradable calidez que me pone a sentir mi propia excitación. Y él inquieto, mira hacia abajo fisgoneando la masturbación que le empiezo a hacer.

Su miembro se tensa lentamente mientras se lo acaricio, paso mis dedos por sus costados para sacar su verga fuera, con ella salen sus testículos y tengo su genital completo expuesto hacia afuera. Ahí va tomando cuerpo su erección dejando distinguir  levemente la punta rojiza de su verga. En la palma de mi mano recibo su verga y ahí la siento ponerse más erecta, aun levemente caída hacia abajo, acaricio con mi mano abierta hasta sus testículos, luego cierro los dedos y tomo el largo de esa verga en mi mano, empiezo a manosearla de arriba abajo. Placenteramente toma rigidez y ya deja ver su punta totalmente hacia afuera. Voy aún más lejos y con mi otra mano metiéndose por los costados de su pantalón se lo voy bajando para dejar expuestas sus nalgas, bajo más por su costado acariciando su cadera, hasta hacer que caiga hasta abajo su pantalón.

Mientras mantengo en una de mis manos su verga, con la otra voy pasando de sus caderas a sus nalgas pasando por encima de la tanga masculina, acaricio esas nalgas cruzando mi mano de una nalga a la otra, las acaricio deslizando mi mano por esa piel tan carnosa y curva, me emociona y excita más tener esas nalgas en mi mano, sigo bajando levemente hacia esos muslos firmes que tiene y acabo en el centro de sus nalgas sin invadir la tanga que tiene metida en medio. Mientras tanto, no paro de masturbar su pene con mi otra mano, haciendo que se ponga cada vez más tiesa, de sus nalgas subo con mis caricias por su espalda metiéndome entre su ropa y voy estrechando su cuerpo más hacia el mío.

Ahí logro por primera vez alcanzar su verga con mi boca, me agacho lo suficiente y sin soltar de mi mano su verga, abro mi boca y me hago de la punta de su verga entre mis labios, esa primera chupada me hace sentir su erección, basta esa primera chupada para de una sola vez llenarme de su sabor a verga, una chupada que me hace sentir en la boca esa su agradable tibieza. Y es recibir su punta lustrosa en el interior de mi boca y querer disfrutar cada vez más de su tibieza, de su grosor, de su firmeza que la lleva más hacia el interior de mi boca.

Esa primera chupada es magnífica, esa verga me emociona, me excita y hace que sienta deseo de tenerla sólo para mí, tomo con mi mano su verga y la dirijo rígida al interior de mi boca y chupo incansablemente, hasta llenarla de la humedad de mi boca, hasta llenarme la boca con su rigidez y disfrutarla profundamente sintiéndola entre mi lengua y mi paladar que es donde puedo disfrutar de ella a mi gusto. Con los ojos cerrados, estoy gozando de esa verga plenamente. Pero no acaba ahí todo el placer y el gusto, porque su cuerpo también me llama.

Él se acerca más a mí, se estrecha a mi cuerpo y para que lo siga envolviendo en caricias, se saca el suerte junto a la playera que trae puestas; y yo al verlo de dorso desnudo lo sujeto en mis brazos por sus costados sintiendo la parte baja de su espalda en mis manos y lo impulso a un costado para que se siente a mi lado en la cama. Ahí sentado, acaricio su pecho con una mano, mientras que con la otra, no dejo de manotear su verga y estrecho más su tanga masculina debajo sus testículos para luego proceder a agacharme y tomar en mi boca una vez más su verga, la sumerjo al interior de mi boca y me pierdo entre sus muslos, esta vez, mientras mi boca se llena de su verga voy acariciando esos sus muslos, y me emociona tanto tener su verga a mi disposición que la empiezo a lamer sacando la lengua, a la vez me la meto en la boca profundamente y siento que me ahogo, pero el placer puede más en mí y sigo disfrutando esa polla, chupada tras chupada y lamida tras lamida.

Aprovechamos el momento de tomarnos un respiro para sacarle el pantalón, el me ayuda a hacerlo y entre los dos lo hacemos más a prisa, luego él se pone en frente mío, con su tanga remangada por delante dejando ver la mitad de su verga erecta, me agacho a chuparla para que recobre su erección, y mis manos van a dar a sus nalgas por sus costados, hago sus nalgas hacia adentro para que con ello su verga vaya a caberme mejor en la boca y acaricio esas nalgas mientras voy bajándole la tanga para ir dejándolo desnudo por entero.

La tanga cae, se desliza ligera entre sus piernas y sus testículos totalmente descubiertos me llaman, me llenan los ojos de deseo por probarlos, eso hace que deje de chupar su verga un instante y baje a ocuparme de sus testículos, como su verga me estorba para alcanzar sus pelotas, la tomo con una mano y la sostengo apuntando hacia arriba, así sus testículos salen más para adelante y me los empiezo a chupar de tal manera que caben al borde de mis labios y les doy unas buenas chupadas que lo hacen gemir con ganas. Quedo con una mano paseándose entre sus dos nalgas, mi boca alternando entre un testículo y el otro y mi otra mano masturbando su verga hacia arriba.

Luego saco la lengua para lamer, para subir restregando su piel genital, desde en medio de sus testículos hasta lograr el tallo de su verga voy ascendiendo, lamer esa verga es como recoger con mi lengua todo ese sabor que tenía escondido, al llegar a su punta rojiza en lo alto, me atrevo a pasar de su genital a lamer levemente su abdomen, unos besos cortos en su pecho y luego lo miro emocionado a los ojos, él como siempre sonriente me espera listo para lo que venga. Y lo que viene es hacerme de su culo. Agarrándolo con firmeza y dándole vuelta me pongo en su espalda, con mis manos metidas en sus costados acaricio sus muslos hasta alcanzar su verga, la manoseo a dos manos y luego lo empujo para que se agache y apoye sus manos en la cama.

Él se agacha, con las piernas abiertas y el culo bien expuesto hacia mí, él me mira mientras me acerco a comerle el culo y comienzo con un par de palmaditas y agarro sus nalgas, se las acaricio deliciosamente deslizando mis manos por esas sus curvas y me acerco a besárselas, a pasar mis labios juntos por sus redondas nalgas pero como se lo prometí no me meto con su ano, así que paso con mis labios cerrados de una nalga hacia la otra, a ratos saco mi lengua y la paso lamiendo por lo más redondo y carnoso de sus nalgas.

A lo así me agacho para ponerme entre sus piernas, y con mi boca comienzo a agarrar sus testículos, metiendo mi frente entre sus nalgas. Él siente mi frente en medio de su culo y se pone a menear sus nalgas en mis sienes, meto más sus testículos en mi boca, los acaricio tomándolos en mis labios, siento tras su piel lo duros que están sus testículos al igual que su verga, la cual tomo en mi mano y se la comienzo a masturbar, es exquisito disfrutarlo así, con mi frente metida entre sus nalgas, en mi boca sus testículos y con mi mano estimulando su deliciosa verga. El sabor de ese pene me gustaba tanto que con mi mano jalo su punta hacia atrás y junto mis labios a su alrededor, esa punta de verga se me hace cada vez más apetecible, deliciosamente jugosa y a la vez rígida despuntando al interior de mi boca.

Sentía que esa verga tan dura quería escaparse de mi mano para recuperar su firmeza hacia adelante, esa su punta quería escaparse de mi boca mientras yo la estaba disfrutando sin siquiera sacármela de la boca. Así me tenía el orureño, metido entre sus piernas agarrándome de su verga, chupándola como un hambriento de su sexo, de su parte más íntima, de darle aquel sexo oral que lo deseábamos tanto él como yo y que ahora lo estábamos haciendo realidad gracias a un fugaz encuentro.

Pero pronto tuve que soltar esa verga y salió hacia adelante saltando como un resorte. De inmediato vuelvo a su culo con una lamida en una de sus nalgas casi al nivel de su muslo, le devuelvo el gusto de sentirme entre sus nalgas, tomo ese par de nalgas con mis manos, se las separo y me dispongo a darle unos besos en la parte de adentro de sus dos nalgas, ahí donde se juntan ambas, pero siempre respetando su ano, mi boca se come a lamidas esas dos nalgas, mi perversión es tal que inclino de costado mi rostro y acaricio con mis mejillas esas nalgas, me restriego en esa tierna y abultada piel, y a la par termino dándole besos  tan gustosos que acabo estirando mis labios encima de esas nalgas, ebrio de tanto placer. Y todo lo hago porque pienso que así, lo pongo a disfrutar a él del sexo exquisito que siente con cada caricia, con cada lamida y beso que le doy en sus partes más íntimas y a la vez me pongo a disfrutar también yo satisfaciendo ese mi apetito de sexo, de su sexo, de su cuerpo, de aquella desenfrenada forma de fornicarlo.

Y entonces termino con sus nalgas y él se voltea estremecido de placer y va a caer sentado al borde de la cama, con las piernas abiertas y tiesas apoyando apenas la planta de sus pies en el piso, yo me pongo de cuclillas y abro un poco más sus piernas para poder caber en medio de ellas, y así poder agarrarle nuevamente la verga hasta ponérmela dentro de la boca y empezar a chupársela acariciando con la mano sus testículos firmes. Con eso me doy nuevamente el gusto de sentir su verga en mi boca, ese pene exquisito que me produce tanto placer y gusto al lamer. Y al poco rato, con mi mano desde su verga empiezo a acariciar su vientre ascendiendo hasta acariciar su abdomen, son caricias firmes con mi mano para que las sienta en su cálido abdomen, mientras mi boca no para de darle placer en la verga.

Con esa mi mano llego hasta su pecho, el cual acaricio y con firmeza lo empujo hacia atrás, él apoya sus brazos por detrás en la cama quedando inclinado, y pone más tiesas sus piernas a mis costados, entonces su verga en mi boca comienza a apuntar hacia arriba, su punta la siento en mi paladar superior, eso me excita aún más y hace que cierre mi boca alrededor del tallo de su verga para tenerla bien agarrada. Sus testículos también se vienen hacia adelante y eso me provoca que lentamente vaya sacando su verga de mi boca, pasando por todo su tallo mis labios apretados hasta soltar su punta. Esa polla firme es tan sugestiva que con mi mejilla me acerco hacia ella, pero más para hacerme de sus testículos con mi boca que otra cosa y así poder sentir al mismo tiempo que cruza mi rostro por un costado su firme verga, sus testículos en mi boca.

Me hago de sus testículo, chupando uno y otro, chupándolos juntos, como me lleguen a mi boca, el caso es que empiezo a sumergirme debajo de su verga tomando sus pelotas con mi boca, él no se resiste más y se abandona sobre la cama tendiéndose de espaldas, su verga queda parada como un mástil, toda hacia arriba, yo la agarro con mi mano y se la manoseo de la punta hacia abajo y de abajo hacia arriba, con mi lengua llego a lamer sus testículos desde lo más abajo hasta casi alcanzar su verga, lamida tras lamida desde abajo alcanzando levemente esa piel que divide sus nalgas de sus testículos y asciendo nuevamente por toda la redondez de ambos testículos hasta arriba, con la lengua hacia afuera, paso y repaso esas sus bolas, y me animo a seguir hasta arriba, lamiendo con mi legua afuera todo el largo de su verga, voy y vengo por esa larga polla, lamiendo por sus lados hasta alcanzar su punta donde me pongo a chupar, pero pronto vuelvo a bajar por su largo tallo con mi boca hasta alcanzar sus testículos nuevamente y lamiendo bien otra vez voy hasta arriba, hasta lo alto de esa verga. Y así me pierdo en el deseo con la lengua yendo y viniendo en esa dura verga.

En eso, hacemos una pausa para que él se acomode encima de la cama, poniéndose boca arriba; de nuevo puedo apreciar su verga firme y apuntando hacia arriba como un mástil, esperándome para que se la chupe aún más “creo que serán tus ultimas chupadas” él me dice, entonces se agarra la verga, se masturba mirándome fijamente, me mira, mira su verga, con sus ojos me llama a comérmela una vez más, me subo de rodillas a un costado de la cama, me acomodo junto a él me agacho a posar mi boca en su verga y el con su mano la deposita dentro de mi boca, la saboreo una vez más, en su totalidad, junto mis labios, siento su punta en el fondo de mi boca, chupo con mis labios cerrados alrededor de su verga, chupo subiendo y bajando con mi boca, chupo succionando su punta cada vez que llego a ella, chupo metiéndola hasta que entre por completo todo su tallo dentro de mi boca, y no dejo de chupar hasta que él me retiene la cara con una mano para que yo me haga a un costado y el termine de derramar todo su semen en al aire como habíamos quedado.

Una vez que suelto su verga de mi boca, él se la agarra con la mano y se comienza a masturbar sujetando firme y ágilmente su miembro, por debajo de su mano sus testículos se ven más duros y redondos que nunca. Y lanzando un alarido se comienza a correr, soltando potentes chorros blancos por todo lo alto, saltando en el aire como una cascada de juegos artificiales, deliciosamente se corre y deja salir todos sus chorros de semen que van a rosearse en toda su zona genital, llegando a sus muslos y a su abdomen, luego se queda agitado un rato ahí en la cama, yo lo miro satisfecho por ese espectáculo que acaba de dar.

Luego de eso, yo mismo lo limpio, como habíamos quedado, paso el paño por sus muslos, rozando su aun tiesa verga, limpio su abdomen y luego nos vamos al cuarto de baño, él va caminando desnudo, aun con su verga algo dura, meneándose levemente mientras camina,  cuando ya estamos allá y pasamos por el inodoro, le pregunto si quiere mear y él me dice “porque no” y le pregunto además “¿quieres que yo me encargue de sostener tu verga mientras meas?” esa pregunta hace que sus ojos le brillen de la excitación que le produce y me responde sumido en su excitación que “si” entonces yo me pongo por detrás de él, me pego a su espalda y por los costados llevo mis manos hasta delante suyo y agarrando su polla firmemente, se la apunto al inodoro, el me mira sonriente poniendo su rostro de costado y en eso suelta su grueso chorro de pis, yo casi y puedo sentir palpitar su polla, como se suelta y se deja mear; una vez que acaba libero su polla de mi mano. Lo suelto completamente y el me mira con una sonrisa de complicidad, me dice que se va a dar una ducha y me pregunta si me voy a quedar a verlo, yo le digo que “si” y él me vuelve a lazar su sonrisa cómplice y se mete a bañar en la regadera con la cortina abierta, quizá para otro relato deba dejar como se lava la verga mirándome, pero lo cierto es que esa tarde cumplimos nuestra fantasía, nuestra oculta perversión, aquella que solo encubre nuestra complicidad. Si eres orureño puedes escribirme a: ellibrodegonzo@gmail.com

LAS TETAS DE LA ORUREÑA

Nuevamente un aporte desde Oruro:

Las tetas de la orureña eran robustas, gruesas y tenía unos pezones oscuritos que de lo duritos que estaban era una delicia mamárselos, yo me detuve a saborear bien esos pezones con mis labios, mientras ella acariciaba mis mejillas y mi nuca haciendo que me restregara más entre sus abultadas tetas. Llegue a sentir lo carnosas que eran por dentro, esas tetas estaban repletas interiormente y sus piel por fuera era tan lisa que me dejaba resbalar por ellas con tan solo posarles mis mejillas.

Estaba poseyendo ese par de tetas con mi boca, ella restregaba uno y otro pezón en mis labios y yo chupaba y lamía cuanto ella me entrega, con mi lengua, me di el gusto de lamer cada una de sus tetas, desde abajo restregando su piel con mi lengua, pasando por su pezón para luego subir hasta arriba de su teta, dejándosela humedecida por mi boca y llevándome el placentero sabor de su piel en mi lengua, así hice con ambas tetas y eso le fascino. Me lo agradeció llenando de besos mi boca, mis manos fueron a tomar sus pechos y a cada beso que invadía mi boca con su lengua, mis manos invadían sus pechos, me llenaba cada mano con cada uno de sus senos. Acariciaba apasionadamente sus tetas enormes, sus pezones endurecidos se frotaban entre mis dedos, sentir esos pezones puntiagudos apuntando hacia afuera, tan firmes y a la vez tan tiernos era reconfortante lo mismo que excitante.

Las tetas más firmes que mis manos habían sostenido, eran tan grandes que al sostenerlas por abajo podía sentir su peso, imaginaba como se sostenía con ese peso tras sus sostén y recordé como salieron casi rebotando hacia adelante el momento en que le quite el sostén, ya sueltas me expusieron todo su volumen, aquel que era oprimido por sus sostén, pero así libres y a mi disposición era como me gustaba tener sus tetas, para saborearlas, para tenerlas sueltas moviéndose de un lado al otro como si se dejaran llevar por la gravedad. Graves pechos que me permitían sentir los latidos de su corazón y entre latidos la emoción que sentía al ser invadida por mis manos, esos pechos libres y excitados no querían sentir más que caricias y manoseos que les hicieran disfrutar de ser tocados.

Luego tome ambas tetas por debajo, y deje sus pezones apuntados hacia arriba. Volví con mi lengua sobre ellos, le di unas buenas lamidas a sus pezones, en cada lamida sentía en mi lengua su dureza, su redondez, mi lengua resbalaba encima de esos pezones y rodeándolos con mi lengua iba lamiendo sus lados, a la vez, mis manos apretaban sus pechos por debajo lo que hacía que sus pezones despuntaran más hacia afuera y así podía darme el gusto de lamer erectos esos pezones macizos. Y en seguida, ella misma tomo sus pechos por debajo, apretándolos de la misma manera que yo lo hice y ambos pezones los apunto hacia mi boca para que se los mamara, para que me metiera a la boca cada uno de sus pezones y me pusiera a chuparlos, ella metía al interior de mi boca sus pezones completos con aureolas y todo, ella quería ser mamada así y yo me daba el festín chupándoselos, sintiendo esos pezones apuntando al interior de mi boca y reteniendo al filo de mis labios el borde de sus aureolas, ahí chupaba con gusto, en cada chupada, succionaba más adentro de mi boca sus pezones. Sintiendo sus tiernos pezones en mi lengua apretándolos hacia mi paladar, pude degustar la delicia de esa piel, sentir su calidez y a la vez su firmeza, advertía cierta dureza al borde de sus pezones que rozaba mis labios y mi excitación me llevaba a apretar más con la lengua para, otra vez, sentir aquella sensación que me producía.

Después ella dejo que sus pechos cayeran de mi boca con su propio peso hacia abajo, ella me miro sonriente, y viendo que sus pechos habían quedado húmedos por mi boca, los volvió a tomar por debajo y sosteniendo sus pezones hacia arriba, tal como ya lo había hecho, pero esta vez para que ella misma recogiera de sus pezones la humedad que había dejado en ellos con mis chupadas. Se metió sus pezones a la boca, y empezó a lamérselos con ternura, con una suavidad que solo sus labios sabían hacerlo, recogía mi humedad de sus tetas para dejarlas impregnadas  de sus propias lamidas. Contemplar aquella auto mamada de sus propias tetas me llevo a una excitación que casi me hace perder la noción de todo a mi alrededor.

Succionaba esos sus pechos de manera que me excitaba más y ella me miraba de reojo, me miraba como yo la miraba, y sabiendo que eso me gustaba, sabiendo que disfrutaba al verla darse auto satisfacción, se ponía a lamer con más ganas sus propias tetas. Pero al instante, se soltó, dejo de lamerlas repentinamente y tomando mis manos con las suyas me condujo nuevamente hacia sus pechos, yo invadí sus pechos con mis manos, los acaricie por sus costados, palpaba con mis dedos, podía sentir un par de venas que parecía que palpitaban en mi tacto, frotaba y acariciaba esas tetas por todos lados, era como amasar esas tetas y dejarme llevar complacido y alucinado por la forma y volumen de su redondez.

Estrechando sus senos volví a posar mis labios sobre uno de ellos, me aferre a esa teta con ambas manos tomándola por sus costados, era tan firme su teta y su pezón salía hacia mi boca, que yo empecé dándole unos besos encima, para pronto comenzar a lamer ese pezón y sus alrededores, esa piel en mi lengua era tan fresca que me entregaba a ella en besos, en lamidas que elevaban levemente su pecho y dejaba que retorne a su lugar con su propio peso, mis manos soltaron ese pecho y comencé a acariciarlo por sus costados, era tan robusto que solo acariciando en solitario y por sus costados ese pecho pude darme cuenta de lo grande que era en realidad.

Era tan redondo, tan carnoso que mis dos manos parecían no abastecerse para tomar ese pecho y mi boca abierta apenas podía tomar una porción de ese seno para lamerlo, para besarlo y volverlo a lamer, era algo que me producía una sensación por demás placentera, disfrutar de ese pecho liberado del otro, era encontrarme con todo su esplendor. Pero también quise disfrutar del otro, del mismo modo, agarrándolo en solitario, tanteando en mi mano su peso y su grosor, su tierna y rica piel se amasaba en mi mano, su pezón salía coronado en medio y también se lo palpaba con la punta de mis dedos, ese robusto pezón escapaba de mis dedos como un resorte y entonces me puse a lamerlo, ella acariciaba sus abdomen por debajo, a momentos llegaba a rozar sus vagina y me pedía que me metiera más su pecho en la boca, yo agarraba con toda mi boca su seno, abarcaba tanto como podía y chupaba con tantas ganas que ella podía sentirlo y me entregaba más su pecho. Era una cosa única recibiéndola en mi boca, llenándome manos y boca con un solo pecho.

Luego quise seguir, y me fui por un costado, ahí donde termina su pecho y se marcan sus vertebras, ahí debajo de su brazo, manteniéndome cerca de donde se tersa su piel para dar paso a la redondez de su pecho, ahí me quede besando y lamiendo continuamente, eso le producía cierto cosquilleo que le agradaba y me dejaba estar ahí a un costado de su pecho, disfrutando de su costado. Mientras mi otra mano acariciaba su otro pecho, levemente recorriendo su seno por un costado y tomando su pezón con dos dedos para apretarlo levemente y rozarlo hasta que ella se sintiera excitada por ello y por mi lengua lamiendo el costado muy cerca de su teta.

Y me fui lamiendo su piel por debajo de su teta, iba rodeando su pecho a lametones por debajo, y ya cuando llegue al centro de su cuerpo, lamiendo por debajo y en medio de sus dos tetas, ahí decidí sujetarlas y juntarlas en medio. Entonces con mis manos agarre ambas tetas por sus costados exteriores y me puse a juntarlas hacia el centro, como dos almohadas esponjosas se unieron ambas tetas,  y yo me fui sobre ese par de tetas con la boca, ahora que las tenía juntas lamía al centro, donde la piel de una teta había quedado sellada junto a la piel de la otra, lamía esa unión de pieles, esa conjunción de tetas, esa proximidad de pezones, lo lamía todo, y hacia los bordes exteriores donde se habían puesto más redondas sus tetas di también  unas buenas chupadas a modo de abracar tanto al centro de esa unión de tetas como al exterior de cada teta. Luego solté esas tetas y ambas volvieron a su sitio, dejando temporalmente una marca rojiza en la zona donde se habían juntado.

Acto seguido, aproximándome con mi boca en medio de esas dos tetas, hundí mi lengua hasta llegar a la piel que las separaba y ahí di un par de lamidas más, a lo que ella respondió enlazando sus brazos alrededor de mi cuello y apretándome hacia sus redondos pechos, ahí me contuvo en un fuerte abrazo y me miro sonriente. Y en el calor de su pecho y su abrazo, me di por rendido para poder descansar en ese par de tetas que cobijaban mi cabeza.


Si eres orureña puedes escribirme a: 
ellibrodegonzo@gmail.com

SEXO ORAL A LA ORUREÑA

Un aporte desde Oruro... disfrutenlo:

SEXO ORAL A LA ORUREÑA II

Ella se dio la vuelta para entregarse por entre sus piernas y su culo, esas redondas nalgas, tan tiernas y lisas me encantaban y atraían mi boca para que siguiera lamiéndola; empecé por separarle esas sus nalgas, y separe también sus piernas para meterme en medio, los pelitos de su vagina casi llegaban hasta atrás y esa vagina con sus labios vaginales salían gruesos y rojizos hacia atrás.

Deje que mi lengua resbalara por la parte baja de sus dos nalgas y pronto llegue en medio, justo donde empezaba, o terminaba, su vagina, ahí comencé a lamer con devoción esa vagina, con mi lengua totalmente hacia afuera y dando unas lamidas por demás húmedas, mi lengua mojaba su piel alrededor de su vagina y sus muslos, mi lengua recorría la piel exterior de sus entrepiernas y recorría lentamente hacia sus labios vaginales, lengüetazo tras lengüetazo que daba disfrutaba de la piel más íntima de esa mujer.

Con ambas manos sujetaba sus nalgas y apretujándoselas las separaba hacia los costados, y ahí me atrevía a meter mi cara entre sus nalgas y su vagina, mi boca abierta y con la lengua afuera obviamente iba a dar directo a su vagina, y ahí se la clavaba para penetrar profundamente sus labios vaginales hasta hallar con la punta de mi lengua su deliciosa entrada vaginal. Mi lengua se metía entre sus labios vaginales, probaba de sus secreciones esparcidas ahí dentro y llegaba a sentir esa entrada vaginal que se resistía a dejarse penetrar con mi lengua, pero por ahora solo quería recibir su humedad en mi lengua y darle unas ricas relamidas en medio de sus labios vaginales, sentir su orificio de entra justo en mi lengua, era todo lo que quería disfrutar en estos momentos.

Lamia seguido, continuamente, sin quitar mi lengua de su vagina, ella movía sus nalgas y se ponía a jadear, yo degustaba el sabor de su vagina, me tragaba sus humedades vaginales y hacía que abra más sus piernas para ir bajando mis manos de sus nalgas a su vagina, y hacerme de sus ricos y carnosos labios vaginales, irlos separando y como una hambrienta de su sexo ir dando tremendas lamidas que iban desde la parte de abajo hasta casi alcanzar su ano, poderosas lamidas que la ponían a temblar y que dejaban su vagina muy húmeda no solo a causa de sus secreciones vaginales que ya eran abundantes, sino de mi lengua que lamía dejando gran humedad al fondo y alrededor de sus labios vaginales.

Su vagina ya la tenía totalmente dominada, me di el gusto de  separar lo más que pude sus labios vaginales, casi hasta que su orificio vaginal cediera y me dejara ver en su interior, con mis manos separando más su vagina invadía lo más adentro que podía con mi lengua el interior de su vagina, a momentos sentía la punta de mi lengua chocarse con el borde de ese orificio vaginal pero a momentos también conseguía llegar más adentro con mis lamidas y sentía esa piel interior tan lustrosa y agradable, llena de humedades y de un calor intenso acompañado de su aroma femenino que me llevaban a disfrutarla lo más que podía, esa vagina abierta recibía mis lamidas interiormente y no  podía dejar de lamer hasta llevarme un poco de ese aroma y ese gusto tan íntimo a mujer en la boca.

Mis lamidas en su vagina se hacían cada vez más internas gracias a la ayuda de mis manos que jalaban sus labios vaginales para que me sumergiera más en medio, ella deliraba de placer, gemía descontrolada y todo su cuerpo conmocionado de recibirme tan profundamente se ponía a temblar, sus piernas casi no podían resistir más el peso de su cuerpo y mis embates por detrás, pero se resistía a caer de pecho y recibía cada uno de mis profundos embates en su vagina. Yo me estaba comiendo su vagina por debajo de sus nalgas, y como la tenía tan abierta y casi dilatada completamente, a la par de mi lengua comencé a explorarla con uno de mis dedos, empecé a tocar con la yema de mi dedo al interior de sus labios vaginales, su vagina totalmente abierta  y húmeda mojaba mi dedo; y tocarla ahí dentro en esa vagina tan expuesta fue encontrar una piel por demás lustrosa, resbalosa y cálida.

Su calidez llena de secreciones y su aroma de mujer desprendiéndose desde el fondo de su vagina me incitaban a tocarla por todo el rededor de su ya dilatado orificio vaginal. Alternaba entre seguir metiéndole mi lengua y hurgar con mi dedo el orificio de entrada, su vagina no dejaba de inundarse de sus secreciones que recogía a la vez con mi lengua y con la punta de mi dedo. Con el cual iba esparciendo esos fluidos vaginales por los alrededores de su orificio vaginal y a momentos llegaba con mi dedo hasta afuera de sus labios vaginales, o encima de ellos y ahí dejaba parte de sus fluidos para recogerlos luego con una chupada que daba entre sus tiernos labios vaginales.

Ella seguía gimiendo, esta vez pausadamente pero con una tono de voz que me parecía más agudo, al final eso no importaba, solo me interesaba estar debajo de su culo, metido entre sus piernas; lamer sus entrepiernas, recoger sus flujos vaginales regados por mi dedo tanto dentro como encima de sus labios vaginales, y chupar su vagina, eso era lo que me importaba, meter mis labios entre sus labios vaginales y ponerme a chupar su adorable y exquisita entrada vaginal, encontrar con mi boca esos flujos vaginales ahí regados y recogerlos succionando a la vez que juntando mis labios en su piel más íntima. Chupar su vagina dilatada era una delicia, llegar tan adentro de una mujer físicamente era inaudito pero ella me dejo hacerlo y ambos lo disfrutamos excitándonos a caudales, y dejándonos llevar por esa excitación no pusimos límites para disfrutar del sexo que estábamos teniendo.

En ese instante en que terminaba de degustar su dilatada vagina chupándosela, quise penetrarla, sentí la necesidad de hacerlo y que sintiera mi dedo ahí dentro, sentía que su deliciosa vagina me lo pedía, y clamaba porque entrara al interior de su vagina a recoger el resto de su humedad y todo el goce que podía encontrar ahí dentro. Empecé a  besar su nalga a un costado y apuntando con mi dedo índice hacía su vagina, comencé a penetrarla, como su vagina ya la tenía dilatada mi dedo resbalo hacía su interior, llevado por sus secreciones vaginales mi dedo se hundió hasta el fondo, hasta el interior de esa fabulosa vagina repleta de humedad ahí dentro, tan calurosa, tan increíble que mi dedo podía moverse libre en su interior, como si toda su vagina me hubiera estado esperando dilata hasta lo más profundo. Y mi dedo comenzó a restregar la pared vaginal que daba a su abdomen, mi dedo iba y venía al interior de su vagina, ella casi gritaba de placer, yo continúe penetrándola con empeño y lamiendo y chupando a la vez su firme nalga, era de una piel tan tierna que me daba ternura al tocarla con mis labios.

La fricción de mi dedo se hizo continua, sus gemidos se soltaban ininterrumpidamente, mi dedo empujaba más al fondo en el interior de su vagina y con ello, sus labios vaginales se cerraba alrededor de mi dedo al igual que sus nalgas y todo su cuerpo se movía hacia adelante, mientras que con mi boca ahora daba unos besos muy húmedos por arriba de su ano, con mi mano separaba sus nalgas desde arriba y metía mi lengua a lamer muy cerca de su ano, mi dedo ingresaba en su vagina con firmeza,  resbalaba desde el fondo pero volvía a clavárselo muy profundamente mientras seguía lamiendo y besando su culo en medio de sus dos nalgas, dejando humedecido los costados interiores de sus nalgas.

Algo que me estaba gustando hacer, era dejar bien lamido su culo, lo mismo que bien dilatada su vagina, así que no pare en penetrarla y en lamerla; apoyando el resto de mis dedos encima de su vagina le di mayor fricción a mi dedo índice dentro de su vagina y no pare de penetrarla moviendo mi dedo ahí dentro hasta que se vino encima de mi dedo con una generosa descarga de sus secreciones vaginales y un gemido que casi la deja ronca. Luego extraje mi dedo de su interior, lo tenía empapado, con sus flujos escurriéndose por los costados. De inmediato esparcí la humedad de mi dedo sobre sus labios vaginales, rozándolos de arriba abajo y junté a ese mi dedo el del medio, así ya serían dos dedos para que ella los pueda sentir al interior de su vagina al volver a ser penetrada.

Mis dos dedos se agitaban y se metían entre sus labios vaginales, su vulva húmeda y carnosa se dejaba masajear, hasta que volví a meterme en su vagina, ambos dedos entraron juntos y resbalaron hacia adentro recogiendo la humedad que tenía esparcida en las orillas de su entrada vaginal, mis dedos jalaron hacia adentro los bordes de esa piel que se cerraba alrededor de mis dedos, yo lo veía en primera fila con mis ojos y lo experimentaba con mis dedos, era algo delicioso sentir como las orillas exteriores de su vagina se volteaban hacia adentro y entraban junto a mis dedos, luego mis dedos se  batían hacia afuera levemente y esas pieles volvían a acomodarse a su sitio, era algo excitante ver el movimiento que producían sus pieles vaginales junto a mis penetraciones.

Ahora dominaba su vagina con mis dos dedos, ella movía las caderas y su vientre se contaría con la fricción de mis dedos, su vagina estaba totalmente abierta con mis dedos ocupando su interior. Sus ricos muslos se mantenían abiertos dejando que con el meneo de sus caderas toda su zona vaginal vaya y venga de adelante hacia atrás con el vaivén que producían mis dedos al interior de su vagina. Yo no paraba de penetrarla, de hacer que mis dedos recojan de su interior toda esa frescura acompañada de su humedad y resbalaran por todo el interior de su vagina, y me aproximé a besar una vez más entre sus nalgas, juntaba mis labios y chupaba, sacaba la lengua y lamia, dejaba húmeda esa piel que tenía encima de su ano y mi dedo la penetraba incansablemente, tenía mi cara pegada al medio de sus nalgas y mi mano pegada a su vagina yendo y viniendo con mis dedos en su interior.

La tenía ya rendida, con la cara metida en la almohada ahogando sus gemidos, su espalda metida, sus nalgas salidas hacia mi cara, las piernas bien separadas y todo su cuerpo agitándose al ritmo de mis penetraciones, era una dicha disfrutar de la piel de su culo, abría la boca y abracaba lo más que podía poniéndome a chuparla hasta dejar humedecida su piel, tenía la piel empapada de la humedad de mi boca y su vagina continuaba humedeciéndose con sus flujos vaginales que salían en abundancia junto a mis dedos en cada embestida que daba a su vagina.

Sus rodillas ya habían soportado el peso de su cuerpo por mucho rato así que apoyaba su cuerpo sobre su pecho, tenía los brazos hacia arriba juntando las manos encima su cabeza y restregaba sus mejillas sobre la almohada, gemía, disfrutaba, sentía placer y letargo al estar en esa posición recargada sobre su pecho en la cama, su culo firme suspendido en lo alto con sus piernas bien abiertas, aun sostenidas por sus rodillas, y yo metido en medio había decidido sacar mis dos dedos de su vagina. Al momento de sacarlos los lleve a mi boca y me los chupe para disfrutar de sus fluidos vaginales, luego seguí besando su vagina, besos cortos encima de sus labios vaginales a modo de hacer una pausa y descansar un rato.

Yo también me sentía agitado y me venía bien esa pausa, me erguí sentado sobre mis pantorrillas, como su culo estaba en alto, se lo tome con ambas manos,  una mano para cada una de sus nalgas, asenté bien mis manos en esas nalgas, las agarré con firmeza y las apreté con mis dedos, separaba sus nalgas y las volvía juntar con un simple movimiento de mis manos, luego las soltaba y veía las marcas rojas que momentáneamente habían dejado mis manos en sus nalgas. Ella volteó la cara a mirarme y se sonrió, luego tome una vez más sus nalgas, disfrute de tenerlas sujetadas en mis manos, de aprisionarlas y sentir su carnosidad, de hacerlas a mi gusto con mis manos, con mis caricias. Acaricie sus nalgas por todos lados de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba, sentir su lisa piel en la palma de mis manos me devolvió la excitación y ya acariciando solamente con una mano, la parte de en medio de su culo donde antes había llegado con mis besos, con mi otra mano me predispuse a penetrarla una vez más.

Introduje mis dos dedos en su vagina, jalaba su entrada vaginal hacia arriba y casi se estrechaba junto a su ano, lentamente comenzaba a friccionar mis dedos al interior de su vagina y su culo despuntaba más hacia mí, con mi otra mano acariciaba arriba de  su ano, sus fluidos vaginales salían abundantemente alrededor de mis dedos y llegaban incluso a humedecer su ano, con la mano esparcía esos fluidos no sólo alrededor de su ano sino hacia arriba donde terminan, o comienzan, sus nalgas.

Agarraba fuerte su nalga, casi la pellizcaba entre mis dedos y asimismo la penetraba lo más profundamente que podía, sus rojizos labios vaginales se abrían a los costados, sus nalgas se separan aún más y su dilatada vagina permitía que mis dedos se muevan, vayan y vengan holgadamente de su interior, ella empezó a sacudir ágilmente sus nalgas, sus redondas nalgas rebotaban hacía adelante y hacia atrás, yo puse mi mano encima para frenar sus nalgas y con ellas mi penetración. Por un momento deje colgado uno de mis dedos desde el interior de su vagina, y me agaché a lamer el costado interior de una de sus nalgas, casi al lado de su ano, mientras lamía esa piel tan firme, dejaba que la punta de mi dedo frotara el interior de su vagina, era un roce exquisito al borde de su vagina que me permitía sentir en la yema de mi dedo esa piel lustrosa de la orilla de su orificio vaginal, baje con la lengua hasta ahí y a la misma vez que introducía la punta de mi dedo, lamía encima para mezclar la humedad de su vagina con la humedad de mi boca y así dejar muy mojada la entrada a su interior.

Lamía los bordes de su orificio vaginal, pero también lamia aquella piel tan deliciosa que separa su vagina de su ano, lamia hacia los costados llevando hasta sus redondas nalgas esa humedad mezcla de mi boca y sus fluidos; me aferre a su culo abrazándolo sin separar un solo instantes mis labios de su piel, esa penetración al borde de su vagina y mis lamidas la ponían a disfrutar hasta más no poder, cuando mis metidas se volvieron más intensas junto a mis lamidas, ella se dejó conducir hacia su segundo orgasmo y me lo hizo saber  paralizando su cuerpo, echando una generosa descarga desde el interior de su vagina y gimiendo agitadamente.

Cayó sobre la cama exhausta, su abdomen y su sexo se fueron sobre las sabanas de la cama, ella volteo su cuerpo desnudo, y quedaron expuestos a mis ojos, sus hermosos pechos y su tierna vagina, cubierta por ese matorral de pelillos rizados. No dude un solo instante de hacerme otra vez de su vagina, esta vez por delante, podía disfrutar así de su clítoris y de toda su vagina, abriéndole las piernas a los costados, acaricie sus muslos, sus entrepiernas, disfrute de su abdomen y sus senos deslizando mis manos por su piel, luego sostuve sus piernas abiertas y metí mi boca a su vagina, volví a lamerla como una hambrienta de su sexo, mi boca trataba de abarcar toda su vagina, sentía al interior de mi boca uno de sus labios vaginales, era tan tierno y lustroso que no resistí de pasarle la lengua y ponerme a lamer, hacía que mi lengua vaya velozmente moviéndose sobre esa piel rojiza, recogía toda su humedad y sabor en cada lamida, daba besos cerrados y me acercaba hacia su clítoris.

Retirando sus labios vaginales con mis manos deje despejado su clítoris y lo lamí con afán de sentirlo durito y resbaloso sobre mi lengua, me puse a disfrutar de su clítoris lamiendo, succionando y chupando hasta que se puso más rojito y más húmedo. La hacia gemir de placer, entre su agitación, su conmoción y sus gritos me pedía que la chupara más, que succionara su clítoris y no deje de hacerlo un solo instante, ella lo estaba disfrutando tanto que acariciaba su abdomen, cruzaba sus brazos encima de su pecho y tomaba sus senos para manosearlos, la veía disfrutar complacida sonriente y con los ojos cerrados.

Quise regalarle un orgasmo más y entonces, arqueé levemente mi dedo al interior de su vagina, con el borde de mi dedo rozaba la pared interna de su vagina que daba a su vientre, eso la sobreexcito en ese preciso instante, más movía mi dedo y más se excitaba, rozaba más la pared interna de su vagina y su abdomen se contraía agitado, ella se mantuvo con los ojos cerrados y abrió la boca por la acción de sus gemidos continuos, elevo los brazos, se agarró de la almohada y elevo sus nalgas levemente, sus pechos se sacudían arriba y abajo por la acción de mi penetración que era continua, mi dedo dentro de su vagina no para de tocar su pared vaginal y mi lengua lamia incansablemente encima de su clítoris, ella me sentía en la misma zona de su sexo tanto por dentro como por fuera, donde mi dedo rozaba su pared vaginal ahí mi boca la chupaba por fuera. Y en eso, llegó el gemido que estremeció su cuerpo, su vientre se puso rígido, sus nalgas se mantenían en el aire y luego de encharcar con sus secreciones vaginales mi dedo, su orificio vaginal y alrededores; se soltó sobre la cama y se quedó adormecida, con los ojos cerrados y una sonrisa en los labios.

Ahora lamía levemente a un costado de su vagina, y mi dedo seguía metido en su vagina pero lentamente lo iba retirando aun friccionando pausadamente en su orifico vaginal, mi lengua apenas lamía su clítoris pero había quedado tan sensible que la ponía a jadear despacito. Saqué mi dedo de su vagina, que había quedado mojada por su ultima descarga, alise sus pelitos húmedos alrededor, acaricie con los dedos su adorable vulva y así le di calma después de haber disfrutado tanto, mis dedos quedaron empapados de su humedad, después de eso separe por última vez sus labios vaginales para dar un beso y una lamida a su clítoris y deje que sus pliegues vaginales se cerraran solos; por último lamí encima de sus pelitos húmedos, lamí un poco más debajo de ellos, di unas ultimas chupadas a sus entrepiernas, acaricie su muslo mas próximo, di mis últimos besos, y ella iba recobrando el aliento aunque aún frotaba su cabeza encima de la almohada, con mis besos subí por su vientre, lamí su abdomen y la mire a los ojos, me acomode poniendo mi mejilla cerca de su ombligo, acomode mi cuerpo para ponerme a descansar recibiendo el calor de su vientre y de sus piernas en mi cuerpo, desde ahí aun me llegaba el aroma de su vagina, mire hacia arriba, desde ahí contemple sus hermosas tetas con sus pezones parados, y me quede a su lado a reposar placenteramente sobre su piel.

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Relato el Negro, Leticia y Domitila - El Contrato

Aqui va un nuevo relato que recibí..  Espero lo disfruten.


La historia se basa en nuestro cotidiano vivir; somos una pareja casados ambos de 57 años, de la ciudad de La Paz, nos dedicamos al comercio de la importación, en los viajes hemos tenido experiencias inolvidables de nuestra sexualidad, por mi esposa y el mío, en forma intensa y discreta; este hábito nació, cuando en una vez los gentes del COA de la Aduana, nos intercepto en la carretera del desierto por la noche, cuando tratábamos de internar mercadería de contrabando en nuestra movilidad, por salvar nuestra mercadería que ascendía a un valor bastante considerable, los del COA nos proponían que mi esposa se entregue a los tres funcionarios agentes para satisfacer sus deseos sexuales, a cambio de no confiscar la mercadería, por lo que mi esposa y Yo, les ofrecimos dinero que no quisieron aceptar, y no teníamos otra opción más que aceptar tal proposición y se lo tiraron a mi esposa los tres agentes delante mío, en las posiciones que ellos quisieron, el último en tirárselo fue fue un muchacho de aproximadamente con 20 años, quien se hizo chupar antes su verga con mi esposa, luego se la tiró patas al hombro, fue en ese momento cuando note que mi esposa no pudo disimular su excitación; de esa forma, pudimos salvar nuestra mercadería, de lo cual no nos arrepentimos por lo que económicamente estamos muy prósperos, a partir de ese fatídico noche, hemos llegado a tener una serie de aventuras sexuales.
Nos gusta divertirnos en las festividades, somos organizadores de una fraternidad prestigiosa de la fiesta más grande de La Paz, asimismo, nos dedicamos a traer grupos folklóricos, conjuntos electrónicos de gran renombre desde el exterior, para recepciones sociales de las fraternidades, a raíz de estas fiestas, nos conocemos con muchas amistades de nuestro círculo social, con algunas de ellas hemos tenido experiencias excitantes en los intercambios de parejas.
Mi esposa Leticia es una linda señora de pollera (chola paceña) muy conocida en el ámbito social de los folkloristas, con un carácter reservada de contextura bastante bien conservada, con buenas piernas, un lindo culo bien formada, con una preciosa concha peluda y su labio vaginal jugosa y grande como para meter una verga grande y grueso, que  cualquiera que lo vea o lo pruebe, nunca lo va a poder olvidar.
En una oportunidad contratamos una prestigiosa Banda de Oruro para una recepción social, su Director es don Roberto de color negro, oriundo de Chicaloma de los Yungas, de contextura robusta, de estatura 1,80 metros de aproximadamente 59 años, con cabellos enrulado y encanecidas, con barba corta también encanecida; como es costumbre, después de firmar el contrato siempre realizamos la challa, acompañado con cervezas, lo celebramos entre mi esposa Leticia y la señora Dña. Domy también de pollera (Chola paceña) muy conocida y respetada en el círculo social folklórico, quien había quedado viuda a sus 57 años, aún se mantenía muy bien conservada físicamente con unas buenas piernas y sus nalgas bien formadas, tenía una chucha grande y peluda como la de mi esposa, era alegre, tenía la manía de seducir a los jóvenes de 20 años para satisfacer su apetito sexual y en alguna oportunidad yo mismo le satisfacía su sexualidad.
Ambas señoras, mi persona y don Roberto, al calor de los tragos empezamos a contar chistes colorados de grueso calibre, realizamos juegos eróticos con penitencias, donde las señoras tenían que sacarse sus calzones y agacharse para mostrar sus conchas sus piernas, muslos y nalgas; las chuchas de ambas mujeres se veían esplendidas, jugosas, las dos tenían bien grandes sus chuchas con abundante pelos y muy negros enrulados de ambas, se veían sus carnecitas rosaditas, estaban apetitosas; en una de esas, a mi esposa le tocó la penitencia de dar un beso por 2 minutos a la verga de don Roberto, al sacar su verga el negro nos sorprendió mucho porque era grande y grueso; y eso, sin estar erecto se veía una verga enorme y negro peludo encanecida y potente, a lo que mi esposa,  bastante excitada en lugar de darle un beso, le dio una  chupada bien prolongado por 5 minutos, a lo que Don Roberto se excitó bastante por la chupada recibido; y a doña Domy, le tocó, dejarse chupar su Teta por 2  minutos por don Roberto, sin embargo, éste se aprovechó en chuparle su Teta durante cinco minutos. Después de muchas horas de estar jugando a las penitencias y de estar bebiendo cervezas, las dos señoras ya estaban embriagadas por el consumo de bebidas. Al ver las chuchas de mi esposa y de Domy, Don Roberto me comenta su impresión por las partes íntimas que mostraron las dos mujeres y me dice: Raúl, tu esposa y la señora tienen dos buenos traseros y muy buenas piernas, y que le daba las ganas de poder acariciarlos sus partes íntimas; a lo que yo le respondí: si gustas puedas cogértelas a las dos, que por mí no había ningún problema, siempre y cuando yo les filmara todas sus actuaciones, a lo que Don Roberto titubeó por unos instante, y aceptó la propuesta;, yo ya sabía las intenciones de las señoras, porque ya habíamos convenido esta situación, con mi esposa y la señora Domy, querían probar a toda costa la verga del negro, querían ser tiradas por el negro, querían tomar su leche caliente de don Roberto,
Don Roberto, nos invita un Wiski a servimos varios vasos de manera continua, hasta que las dos mujeres quedaron más ardientes, a lo que mi esposa Leti., empieza a mostrar su intimidad levantándose la pollera y las enaguas, dando a relucir sus lindas piernas, cubiertas con unas medias nylon con líneas negras, unas enaguas azules, y mostraba su linda concha peluda y jugosa  muy grande, que se veía el color rosadito de su carnecita, que a gritos pedía que se lo follaran; y provocaba a Don Roberto que estaba sentado en su frente; y este al ver la concha de mi esposa, no pudo aguantar la atrevida insinuación y se dirige hacia Leti. se inclina delante de ella y le ruega de permitirle darle un beso en su deliciosa concha; a la súplica respetuoso de don Roberto, mi esposa  le contesta con el movimiento de la cabeza en señal de aceptación, entonces mi esposa Leti se recuesta en el sillón boca arriba y abres sus piernas mostrando su enorme concha, abierta, peluda, el mismo se encuentra mojada por la excitación.
Don Roberto hunde su cabeza encanecida entre las piernas de mi esposa, y empieza a chuparle la concha de Leti, por la exitación que se notaba en Don Roberto, exclamaba ¡¡Haaayy que riccca concha mamaciiiita!!, luego con sus brazos y manos enormes le sujeta por las nalgas de Leti, le empieza a masajear de un lado a otro lado, luego le presiona hacia su boca para chuparle con fuerza su chucha, luego le chupa con más intensidad y va succionando el jugo de mi esposa, luego, aun sujetándolo por las nalgas grandes de Leti, realiza movimientos circulares aproximándose la chucha de Leti a la boca de don Roberto, a lo que mi esposa no resiste más y exclama un fuerte suspiro ¡IIhhaaayy papito, maaásss, maaaássss, cómeme mi chucha, es tuyo papito!!!, empieza a retorcerse como si tuviera un cosquilleo con mucha pasión, Leti lo toma con sus manos a la cabeza de Don Roberto, para apretarla contra su chucha peluda que iba votando su jugo, hasta que, Leti tiene su orgasmo y grita: ¡!Maaasss, mmaaassss, que rrriiicccooooo papittooo , mmaasssssss, hhaayyyyy que rricccoooo!!, y Leti va votando su jugo de néctar, y Don Roberto, con mucha ansiedad y desesperación va succionándolo y bebiéndoselo todo el jugo que fluía de la concha de mi esposa, al mismo tiempo decía:  ¡¡que rico, que rico juguito mamacita..!!, una y otra vez se lo chupaba la chucha de Leti, ambos quedaron extenuados, agotados, posterior a eso y antes de incorporarse Don Roberto, le da un besito bien apasionado a la boca de Leti.
Le mire la cara de Don Roberto, su barba estaba totalmente mojado por el jugo que voto la chucha de mi esposa, y se notaba entre sus muslos lo gran abultado que tenía su verga, y me dice: ..Raúl tu esposa tiene una ricura de concha y su juguito es muy delicioso, quisiera comérmelo toda su concha, quisiera tomármelo toda su néctar delicioso, gracias por permitirme disfrutar de tu esposa.
Seguidamente, se asoma la señora Domy a Dón Roberto, quien terminaba de sobreponerse de la emoción vivida con mi esposa, y le dice: Don Roberto te lo has comido a mi comadre Leti, ahora yo me lo voy a comer tu verga, así que con su permiso Don Roberto, doña Domy se arrodillo frente a Don Roberto, le empezó a bajar el cierre de su pantalón, de pronto apareció la enorme verga negro que ya estaba bastante voluminoso y grande como de unos 22 cms.  y era bien grueso, al ver la verga del negro, la señora Domy suspiró diciendo ¡¡¡Hhaayyy papito tan grande vergaaa!!!!, y se la metió a su boca con dificultades porque era grande la verga del negro, la Sra. Domy, empezó a temblar de emoción como para desvanecerse, y grito una exclamación: ¡¡¡Papito negro que rrricaaa verga, que rrrico hhummm, que delicioso, hhhuuummmm, haaayyy que rriicco!!!, empezó a frotar con su mano la verga del negro, como masturbándolo, luego  se metió una y otra y otra vez a la boca, le chupo con mucha frenesí, lo saboreó con dulzura, durante unos 25 minutos, Don Roberto exclamó ¡hhhaaaay que ricoooo, que ricooo. Mmaamacita puta!, y no pudo aguantar más, hasta que terminó sacando su semen en la boca de Dña Domy, y ella se la absorbió todo sin perder ni una gota de leche. De pronto mi esposa se levanta y se asoma ante la Sra. Domy y Don Roberto, mi esposa se arrodilla junto a los dos y le dice: comadre que rico te lo has tomado la leche de Don Roberto, me haces antojar y quisiera chupármelo yo también, y agarra la verga negro de Don Roberto, que apenas reaccionaba, sin embargo ante la fricción y masturbación que le realizaba mi esposa a la verga de Don Roberto, este nuevamente creció de tamaño y grosor, ante este situación mi esposa le empezó a sacar el pantalón y el calzoncillo de Don Roberto, luego le dijo a Don Roberto: ¡¡Papito que grande y negro, que lindo lo tienes!!, luego se lo metió a la boca, empezó con mucha dulzura a chuparle, se escuchaba los jadeos de emoción y decía: ¡Qqquueeee rrrricooo papito, qqquuuueee deliciiiiia, hhhuummmmm que sssaaabbbroooso!!, agarro la verga y se juntó por toda la cara, y otra vez Don Roberto decía: ¡Que rico mmmamacita, que riiiico mi Leti, que rica Putaaaa.! Y nuevamente votó su semen en la boca de mi esposa Leti, ella no perdió ni una gota se la trago toda y decía ¡¡¡Paappiiiito que rrrriiicoooo, papitooo quee linnndaa veerrga, que caliente tu leche, que rrriccca vergaaa!!; después de deleitar con su semen de Don Roberto, mi esposa se queda satisfecha, y le dice a Don Roberto, ¡¡!Papito que rico estaba tu verga, me gustó tu leche papito!!!.
Luego de reponerse Don Roberto nos invita a continuar bebiendo, al mismo tiempo nos decía: ¡Salud por las ricuras mamacitas, por la Leti, por la Domy, brindo un vacío, salud!!, las dos señoras y Yo complacimos a Don Roberto, al mismo tiempo nos decía: “…nunca como esta ocasión lo había vivido, dos señoras que me enloquecieron, sin embargo por nuestra amistad, te pido Raúl que me permitas que me los haga mío a tu esposa y a Domy, y a cambio lo compensaré con un trabajo extra de los servicios de la Banda…”, ante este pedido ellas contestaron con un si, al mismo tiempo, le pidieron a Don Roberto, que les tirara con rudeza, en todas las posiciones que se pueda, que les hiciera sentir como unas perras y putas, ante esta respuesta, nuevamente nos servimos nuestros vasos de cervezas, de pronto las dos señoras empiezan a sacarse las polleras, quedando solo con una sola enagua de color azul, y la primera que se recostó sobre el sofá fue mi esposa Leti, ella abrió sus piernas mostrando su enorme sapo que aún estaba mojada, y don Roberto, que estaba semidesnudo, mostrando su enorme verga que relucía vigoroso negro con pelos encanecidas.
Doña Leticia decía: Me sentía muy excitada al ver frente a mí a don Roberto, con su enorme verga de 22 cms. y grueso dispuesto a ensartarme a mi concha, luego don Roberto se encimó sobre el mío, en mi parte íntima sentí como crecía su verga más y más, iba aumentando de grosor y se puso como un palo duro que rozaba mi parte íntima, lo cual me hizo sentir el deseo de tenerlo dentro de mi chucha, abrí  mis piernas lo más grande para que me penetrase, luego sentí la cabeza de su verga, acariciando a mi chucha, lo cual me hizo excitar mucho, sentí una sensación de cosquilleo en mi chucha, daba la impresión que me estaba orinando; sin embargo, iba soltando mi jugo bañándole su verga negro, quería que me penetre de una vez, hasta que le dije: ¡¡¡¡Papitoo, papi, dame de una vez tu verga, hazme tuya, hazme tu puta papito ya no aguanto más tírame de una vez soy tu perra papito!!!!, de pronto sentí como iba entrando su verga dentro de mi ser, parecía que me rompía mi chucha, sentí como un grueso palo duro que me empujaba con más fuerza hasta el fondo de mi chucha, eso me hizo desvanecerme, sentía que me desmayaba de placer, luego empezó a sacar y meter, sacar y meter repetidamente, yo me aferraba a su cuerpo lo apretaba hacia el mío para que me destruya con su verga, luego don Roberto me saco mis tetas, me las apretó con sus dos manos enormes, me las chupo una y otra vez y me hizo estremecer más, de paso sentía como me destruía con su verga enorme mi chucha hasta que don Roberto se disponía a sacar su semen, y grito con fuerza toma mi amor, toma Leti, sentí como votaba su leche en gran cantidad, porque me quemaba, era como un volcán caliente que me quemaba a mi ser, me hacía desmayar, hasta que ya no pude más y grité con fuerza …¡¡hhaayyyyy pappitto negro, que rriccca verrga, haayyyyyyy, que rriccca verga, haayyyyyyy, dame más fuerte, aplástame, métemelo todo paappito,!!, nuevamente me agarre del cuello del negro y le iva besando con mucha pasión, hasta que tuve otro orgasmo y gritaba, ¡!que riiico , hayyyyy que rico papito negro, que grueso lo tienes mi negro!!. Yo le veía a mi esposo gozar a plenitud cuando el negro iba fallándome, se acercó a mirar más cerca de mi vagina para gravar la escena, cuando don Roberto me ensartaba su enorme verga negro y mi esposo veía como mi chucha le succionaba, le chupaba, su semen a la enorme verga de Don Roberto, quien me embestía sin piedad, sus bolas golpeaban a mi chucha; mientras yo gritaba de placer ¡¡¡…haaaayyyyyy papito, maaasss, maaasss, soy tu puutaaa papito, dame mmmáaaasssss!!, y de pronto sentí otro derrame de mi jugo y tuve otro orgasmo más excitante, lo que hace que me desvanezca de placer.
Continua el relato Doña Leticia: a, Don Roberto le vi con aires de un triunfante, como un súper macho, me toma de los brazos para cambiarme de posición, y me acomoda en posición  de una perra, me levanta mis enaguas, y empieza a acariciarme mi culo, mi concha estaba muy dilatada me veía muy anchona, abrí mis piernas para que mi concha se habrá más y estaba mojada por la excitación que tuve, sentí que aún la leche fluía de mi chucha, que rato antes Don Roberto había sacado en mi concha, y don Roberto me daba besos a mi chucha,  me chupaba el culo con fuerza y ansiedad, y se disponía a ensartarme otra vez su enorme verga, y me agarro por las caderas y como un lobo feroz se encimó por detrás de mí culo y  me penetro con suavidad, poco a poco me introduce en su totalidad, llegando hasta el más rincón de mi chucha, ante sus arremetidas constantes, sus pelotas de Don Roberto me iban golpeando con fuerza a mi chucha, lo que me hacía sentir otra vez mi excitación, me empezaba otra vez el cosquilleo de todo mi cuerpo, empezaba a sentirme desmayar de placer. Notaba que mi esposo acercaba la cámara filmadora a mi parte intima, y veía como el enorme verga negro, peludo, de un grosor enorme, me iba penetrando a mi concha, al mismo tiempo mi esposo veía cómo iba entrando y saliendo la verga una y otra vez y me iba sacando el jugo que fluía de mi chucha, por lo que empece a gritar de placer, movía mi culo de un lado a otro, jadeaba como una perra, gritaba: ¡que rricco papi, hummmm que rriccco papi, tírame más fuerte, hazme tu puta perra!!, sentía que don Roberto estaba con el sudor bañado, Don Roberto ante mi pedido me tiraba con gran rudeza y eso me hacía sentir más arrecha, se arrodillaba como un perro que me ensartaba su verga a mi concha con mucha fuerza, me decía ¡toma puta, toma mammaciiita,!! Las embestidas degolladoras que me daba eran muy fuertes, notaba por momentos que a mi esposo le daba pena que me estén tirando muy brutalmente, ni él tenía la verga muy grande y grueso que tenía don Roberto, la verdad gritaba porque estaba gozando a plenitud de la verga del negro. De pronto don Roberto empezó a gritar con fuerza: ¡¡ya me vengo puta, ya voy a sacar mi leche, toma Leti, toma putaaaa, hhayyyyy que ricoooo!!, y yo gritaba de mi excitación pleno, gritaba mi orgasmo en ese momento: ¡!hayyy que riccooo papitooo, que riccco, papiiito negro, haayyyyy rica verga, tu leche me quema mi concha !!, hasta que Don Roberto cae rendido en el sillón, mientras yo veía a mi esposo mirándome mi cansancio, estaba rendida en el sofá con las piernas abiertas, me veía mi concha negra con un hueco enorme que me dejo Don Roberto, sentía aún la leche derramada por don Roberto.
Luego le tocó el turno a la señora Domy, ella estaba muy excitada, y decía, ¡¡¡descansa un rato don Roberto, porque yo también quiero que me tires, quiero que me hagas gritar más fuerte que a mi comadre!!! Iba alistándose su concha flotándose con su mano. Doña Domy empezó muy lentamente, se arrodillo en frente de Don Roberto, empezó a acariciar muy delicadamente y darle un besito y lamer el poco el semen que le salía de la verga enorme y grueso de Don Roberto, empezó a flotarle a reanimarle a la verga negro de don Roberto, y este poco a poco iva poniéndose vigoroso, grueso y grande, al ver esta reacción doña Domy le dijo a don Roberto, I¡Papito por fa, quiero probarte, quiero que me tires, quiero ser tuya papito!!, a lo que Don Roberto tomó su vaso de whisky, se lo vacío todo el contenido como tomando fuerza otra vez, Posteriormente, don Roberto de sorpresa le tomó con fuerza a Dña Domy, le hizo sentar encima de su verga, doña Domy muy sorprendida exclamo diciendo: ¡!Hayyyyyyy, hayyyyy, papito, Hufffffff, que grande lo tienes y que grueso papppi, te quiero papi, que ricccco verga, hayyyyy nnooo que ricccoooo!!!, la señora Domy calbalgaba como en un caballo, movía frenéticamente su culo uno y otra vez, e iba diciendo, ¡máaaaas, maaass, mmmassss papito!!, luego cambio de posición, Don Roberto le puso sus piernas de Doña Domy al hombro, y empezó a investirlo una y una y otra vez, doña Domy no tardó en gritar como una perra ¡hayyyyy, que rico, haayyy masssss, massss,, dame mmaaas papito, rómpeme mi chucha, masssss, masssss, quiero tu leche caliente dámelo papito!!!!! Y exclamo su orgasmo, parecía que se desmayaba de placer y terminó diciendo: ¡!!!hhhaaaayyyyyy que ricccoooooo, que leche caliente papito, hummmm que ricccoo.!!!!. Don Roberto esta vez estaba totalmente extenuado, muy cansado, bañado totalmente de sudor, estaba totalmente mojado su camisa, al ver esta condición de Don Roberto, mi esposa se le acerco, y muy cariñosamente le dio un besito en su verga negra y se lo tragó el poco semen que aún fluía de la verga negro de don Roberto, le acarició con su cara juntándose por toda la cara con su verga de don Roberto.
Ya era las tres de mañana en ese momento, después de unos tragos más de servirnos, Don Roberto se despidió y nos agradeció a las señoras y a mi persona, diciéndonos: ¡…muchas gracias, de verdad muchas gracias, por el enorme recuerdo que me llevo, de ustedes, me hicieron sentir el hombre más afortunado en la tierra, he tenido a dos hembras muy arrechas y muy ricas, siempre les voy a recordar, espero que esta no sea la primera ni la última vez, en otra vendré con mi paisano que más lo quiero y quisiera que ustedes me lo permitan traer, muchas gracias…!. Mi esposa y la Sra. Domy, se despidieron con un beso prolongado en la boca del negro, y le digieron: .. hasta luego y muchas gracias por su leche por su verga rico que le hicieron gozar a plenitud, y que por favor le traiga a su paisano para poder disfrutar de él, luego de retirarse Don Roberto, nos quedamos los tres en sala y nos servimos unas copitas más, luego nos retiramos al dormitorio, nos recostamos los tres en una sola cama que es de tres plazas, yo me recosté al centro, las dos señoras se recostaron al lado mío, yo les acariciaba delicadamente las conchas de ambas mujeres, les decía:  que lindas estaban y sus maravillosas conchas lo hicieron vibrar a don Roberto, ellas me agradecieron gracias por permitirles gozar de la verga de Don Roberto, luego me agarraron mi verga que estaba cansado de tanto pararse durante 5 horas continuas y me dieron un chupetón las dos mujeres, la verdad me gustó, he disfrutado de igual modo al verlos entregarse a mi esposa y a doña Domy a Don Roberto.
En otra oportunidad les relataré lo sucedido en los viajes que realizamos al exterior, donde mi esposa es follada en los grandes almacenes de Iquique, en las carreteras del desierto y en otras circunstancias, es cuanto puedo relatarles de nuestra experiencia vivida, y por su puesto yo había grabado toda la escena sexual de mi esposa y de dña. Domy. Gracias.